
Disfrutaba mirando en la ventana la muerte del ultimo rayo de sol tras las montañas, disfrutaba de su eterno silencio o mas bien había tenido que acostumbrarse a ello, había dejado las imagenes atrás pero aún no dejaba de sentirse incomodo cuando veía en los ojos compasion y esa pena que detestaba, tendría que acostumbrarse. Por eso cuando escuchó las voces en el pasillo suspiró una vez mas y miró al cielo. No se movió ni un centimetro. Miró con recelo la hermosa postal de la ciudad, el caos se combinava casi a la perfeccion con el fondo tranquilo del sol que despedía el día, sería mejor mirarlo solo y en silencio pensó, justo cuando alguien entraba por la puerta.
Salió gritando del lugar, sin importarle subió a su auto, echó un vistaso y le vio resignada como siempre, junto a la puerta la mirada comprensiva, aunque sabía del resultado se acercó al auto, para recibir el ultimo insulto: "No quiero verte nunca mas, te Odio" Pasaron segundos hasta que el impacto dejara sellada la ultima despedida, antes de quedar encerrado para siempre en su cuerpo. Por eso cuando vió a su madre caminar hacia el sintio deceos de gritar que habia mentido, pero estaba encerrado.
Ella le miró con profundo amor como lo hacia siempre, se acercó a el y le preguntó inultilmente ¿como estas? y al recordar que jamás volvería a escucharle besó su frente con los ojos llenos de lágrimas. Luego quizo salir, pensó que quizas detestaba su presencia, pero la mirada de Martín la mantuvo ahí unos segundos. Por unos momentos tuvo la imagen del pequeño martin corriendo hacia ella. Desde la puerta, se voltió hacia el, inmovilizado para siempre en una silla y se despidió diciendo: "No me verás nunca mas, Te Quiero"
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